El categórico triunfo de River sobre Colón, en la final del Trofeo de Campeones, bajó el telón futbolístico de 2021 con un dato tan contundente como la paliza que el “Millonario” le propinó al “Sabalero”, a metros del Puente Carretero: la distancia que separa a River y a Boca del resto es cada vez más grande.
Los dirigidos por Marcelo Gallardo sumaron la estrella número 69 de su historia (contando torneos locales e internacionales), y quedaron a dos del “Xeneize” que contabiliza 71 títulos. Sin embargo, ese no es el punto más fuerte de la estadística; sino que en el último tiempo la brecha con el resto de sus rivales doméstico creció de manera alarmante.
Desde 2020 hasta acá, los dos más grandes de nuestro fútbol coparon el centro de la escena y se quedaron con todos los flashes. Boca fue campeón de la Superliga 2019/20 (en la que le arrebató en la última fecha el título a su rival de toda la vida), de la Copa “Diego Maradona” y de la Copa Argentina, el pasado 8 de diciembre. En tanto, River también sumó tres coronas (Supercopa Argentina en abril pasado, Liga Profesional 2021 y el Trofeo de Campeones del último sábado).
El “Millonario” hace rato que juega a otra cosa comparado con el resto de los equipos argentinos. Sin embargo, a Boca le alcanzó con poco para sumar dos estrellas más este año. Como contrapartida, equipos que por momentos fueron sensación por su juego (caso Defensa y Justicia, Colón o Talleres) estuvieron lejos de hacerle sombra a los “gigantes”.
En 10 días, Santiago del Estero fue testigo de la consagración de los dos equipos más populares del país; pero también vio cómo dos clubes importantes del interior no lograron ni siquiera hacerle fuerzas. Colón se arrastró en el campo ante River, mientras que Talleres le tuvo demasiado respeto a un inexpresivo Boca.
“Vamos camino a convertirnos en lo que es la liga de España, en la que sólo dos equipos compiten por el primer lugar”. El comentario fue repetitivo hace algunos años, cuando la TV comenzó con un reparto para nada equitativo del dinero por los derechos. Y si bien es cierto que la principal liga de nuestro país tiene emoción y es relativamente pareja (salvo los dos grandes), llama la atención la facilidad con la que River ganó la última, o la poca fuerza que pudieron hacerle sus rivales a Boca en la Copa Argentina.
Esa brecha alarmante y que llama a pensar de cara al futuro es más grande cuando uno mira hacia el interior. Los equipos parecen estar a años luz de los que residen más cerca del Obelisco y lo que les pasó a Colón y a Talleres es muestra de ello; mucho más teniendo en cuenta que eran dos de los equipos que mejor fútbol habían mostrado durante los últimos meses.
Pero el reparto de títulos entre los grandes tampoco es bueno para ellos. Con tamaña diferencia con sus pares, la competencia también decae y eso no es óptimo para el sueño de “Xeneizes” y “Millonarios”, que es afianzarse en el plano internacional. Ellos también lo sufrieron cuando cruzaron las fronteras en el último tiempo.
El interior quedó relegado en el ascenso
En la Primera Nacional, los equipos de Buenos Aires marcan el rumbo. En el torneo pasado ascendieron Sarmiento y Platense; en el actual Tigre. Barracas y Quilmes definen el segundo boleto.